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Para prevenir infecciones o problemas dentales es importante ir al odontólogo una vez al año para hacer una revisión y, en caso de que así nos lo aconsejen, llevar a cabo una limpieza dental profunda.

Pero igualmente es muy importante llevar una higiene bucal diaria teniendo en cuenta diferentes aspectos.

 

¿Cuando tengo que cepillarme los dientes?

Debemos cepillarnos los dientes después de cada comida, o por lo menos, hacerlo a fondo dos veces al día.
Antes de dormir y por la mañana son dos momentos claves para hacer una buena limpieza, ya que durante el sueño disminuye la producción de saliva y los movimientos linguales, favoreciendo la formación de placa bacteriana.

La importancia de la salud bucodenal

A la hora de limpiarse los dientes, tenemos que tener en cuenta que en la lengua se pueden acumular gran cantidad de bacterias, por lo que es importante limpiarla con el propio cepillo de atrás hacia delante o con un limpiador lingual.
Además de la lengua, debemos tener especial cuidado con los espacios interdentales, bien con seda dental en caso de poco espacio entre los dientes, o bien con un cepillo interproximal en caso de pérdidas o movimientos dentarios.

Una vez hecha esta limpieza bucal, es recomendable utilizar un irrigador bucal, que consiste en una aplicación directa de un chorro de agua o colutorio recomendado por el odontólogo para contribuir a la eliminación de bacterias en dientes o encías. Los irrigadores bucales mejoran la salud de las encías y proporcionan una limpieza extra en lugares de difícil acceso, como pueden ser las muelas del juicio salientes.

En resumen, la limpieza es imprescindible para mantener una buena salud dental y gingival y evitar problemas mayores como infecciones, además de ayudar a evitar otros problemas menores como halitosis o caries.

¿Como cepillarle los dientes a mi hijo?

Enseñar a los niños a mantener el cuidado de los dientes en cuanto aparezcan, de forma que mantengan ese hábito de por vida.
Es importante que no se duerman mientras beben un biberón de leche o evitar darles el chupete impregnado de miel o azúcar, ya que si esos productos azucarados se mantienen alrededor de los dientes por un tiempo prolongado puede aparecer la “caries del biberón”.

  • Cepillarse los dientes mínimo dos veces al día, siendo imprescindible antes de dormir y por la mañana.
    Lo ideal es hacerlo después de cada comida e incluir en esa limpieza el uso de seda dental o cepillos interdentales.
  • Debemos dejar pasar un tiempo entre cada comida para que la saliva neutralice los ácidos y repare los dientes.
  • Visitar al dentista mínimo una vez al año para llevar a cabo una revisión y prevenir posibles problemas.
    Preguntar al dentista todas las dudas sobre productos blanqueadores u otros productos que nos aconsejen utilizar.